miércoles, 25 de mayo de 2011

Circular por La Jarosa, Abantos y Magdalena

Monte Abantos. Toma su nombre del abanto, término que comprende diferentes especies de buitre [...], de los que en esta parte de la sierra se pueden ver volando en algunas ocasiones incluso hasta ocho individuos (no queda sino el recuerdo). En tiempos del rey Felipe II, el Abantos era también conocido como "Buen Monte del Oso", debido a la abundancia de especies de caza mayor


Su ladera sur fue elegida por el rey Felipe II para construir el Monasterio de El Escorial, obra del siglo XVI. Alrededor de este edificio surgió el actual municipio de San Lorenzo de El Escorial, el principal núcleo urbano de su entorno. En su vertiente septentrional, en el paraje de Cuelgamuros, se encuentra otro monumento de interés histórico-artístico, el Valle de los Caídos, del siglo XX.
Ya tocaba quedar por la vertiente madrileña, la cara de la sierra menos conocida por nosotros y que a buen seguro guarda grandes secretos, pistas y senderos que trataremos de ir descubriendo.

Domingo 22 de mayo de 2011. Se me han pegado las sábanas y cuando llego a las 9.10 al polideportivo de Guadarrama ya está toda la expedición preparada para salir. A saber: Juan, Roberto y Paco


Preparo la bici, los tratos y un nuevo archiperre (soporte marca Ram Mount) para llevar el móvil a la vista (que es donde llevo el gepese), que ha provocado algo de cachondeo: que si la bici va desnivelada, que si podía haber ido montado Ricardo encima atado con unas cintas... aaayyyy, la ignorancia que atrevida es!!

Pues tampoco es tan grande... ¿no?

Aprovechando el despliegue policial para la fiesta democrática del 22-M, pedimos a un municipal que nos haga la foto de salida ¡qué gran fotógrafo ha perdido el pueblo de Guadarrama!

¡qué gran fotógrafo ha perdido el pueblo de Guadarrama!
Nada más salir ya vamos subiendo entre urbanizaciones, pasamos bajo el viaducto de la A-6  hasta llegar al embalse de La Jarosa, donde aún no se aprecia mucha actividad: alguna bici, el bar de la Jarosa aún cerrado, pescadores preparándose para el gran cachondeo que tiene que ser estar horas y horas esperando hasta que algún incauto pececillo muerda el anzuelo y poco más.

Al fondo el Valle de los Caídos
Subiendo por el asfalto del camino de la Carrasqueta nos cruzamos con la gente del Caloco, que están de reconocimiento por la zona y nos dicen que por la pista que queremos seguir hay alguna valla y que han preferido volver por donde venían.


Nosotros, cabezotas, seguimos por un sendero de tierra marcado en uno de los tracks que llevo como guía para la ruta. Efectivamente hay un muro pero no es impedimento para seguir al otro lado.





Cogemos otra vez el asfalto y tras una pequeña rampa de subida comenzamos a atisbar lo que parece la casa del guarda y detrás la cruz del Valle de los Caídos, que según nos acercamos parece que se aleja, hasta que encontramos el punto despejado de árboles que nos permite ver la monstruosa cruz con el monasterio a sus pies.


Autofoto con el invento de hoy: el equilibrio con 2 bicis.


Seguimos avanzando por Cuelgamuros (curioso palabro) y el monumento va ganando en vistosidad, rodeado de pinares y con Siete Picos, Bola del Mundo y la Pedriza de fondo. Nos preguntamos para que querrán un frontón en el monasterio y qué buenas pistas de padel se podían haber montado.


Continuamos nuestro camino, manteniendo la elevación por una pista muy bien pisada y con grandes vistas.


Bajada por la misma pista, destrozada por las lluvias de digamos ¿los últimos 20 años? y que tiene mucho pedrusco suelto. Resultado: Juan estrena su tubeless con un reventón, al ir a hinchar la cámara vemos que su bomba en lugar de dar aire lo absorve y Paco (un tío de Nava) inutiliza la boquilla intercambiable de la mia.  

Juan, no compres bomba que te regalo la mía.
Hemos perdido el trak, vamos a investigar así que seguimos rodeando la casa de Cabeza Gato para tomar un camino sin asfaltar y con algún riachuelo que invita a salpicar al cruzarlo. Atravesamos una nueva portera y nos cuesta dar con el camino, cubierto por la vegetación. 


Y aquí viene la sorpresa de la etapa, desde este lateral a la izquierda tenemos una de las vistas más extensas y bonitas de la Comunidad de Madriz, con las torres de Mordor al fondo, casi tapadas por la neblina.


Se estrecha ahora el camino, tomado por la vegetación y con varias rocas atravesando el paso, lo que nos obliga a bajar de la bici por prudencia, no vaya a ser que terminemos por el suelo.


Tenemos ahora a nuestros pies El Escorial, donde se pueden apreciar 2 símbolos característicos de este pueblo: el Monasterio y la explotación urbanística (bueno y el campo de golf al fondo). Ayyy, si Felipe levantara la cabeza...


Crecen en esta senda unas bonitas flores (según Toñi de Siguelsendero son amapolas blancas. En botánica: Papaver Somniferum, Adormidera o Planta del Opio) que hacen más espectacular este sendero.


La senda termina, enganchamos con una pista. Esta zona ya es conocida, por aquí anduvimos Juan y yo, guiados por César, desde Galapagar. Hoy va a ser nuestro segundo puerto de la jornada, comenzando por los restos de unas zetas continuamos la subida hacia el puerto de Malagón. 


Paramos a repostar en una fuente de aguas cristalinas donde conocemos a Sergio, italiano afincado en Las Rozas que se apunta al recorrido que queremos seguir. La ascensión hasta el Pozo de Nieve, donde reagrupamos, nos recuerda a la Ruta Imperial, donde casualmente coincidimos con Paco, hace exactamente un año y 15 días. Hoy un amable biker se presta para a hacernos de guía. 


Nos señala la subida al pico de Abantos, desde donde dicen que las vistas son aún más impresionantes. Se tarda 25 minutos en subir y bajar... Hoy no es el día, llevamos prisa no nos vayamos a quedar sin duchar. 


Coronamos el puerto de Abantos y pasamos a la provincia de Ávila. En esta ruta vamos a cruzar los límites de 3 provincias: Madrid, Ávila y nuestra querida Segovia.

Puerto de Abantos 1.640 m
La bajada por la pista asfaltada se hace rápida, siguiendo a nuestro guía que nos deja en el desvío señalado al puerto de los leones.


Hoy hemos respetado la maltrecha muñeca de Roberto, tomando todo el asfalto posible.


Subida por lo que creemos se llama el puerto de la Magdalena o como rebautizó Paco, la Col de la Madeleine, desde donde divisamos el peaje de San Rafael rodeados de pinos de la variedad de Valsaín. Pasamos el Collado de la Mina, donde un biker en posición zen espera el autobús de lo más relajado y comenzamos el descenso hasta que nos damos de bruces con una nueva vista de Guadarrama y su pantano.



De nuevo autofoto con la cámara sobre las bicis equilibristas
Esta pista está abierta al tráfico rodado y algún "pijiguero" que sube como loco nos hace preguntarnos porqué no estará cerrada al menos a los coches. Llegando al desvío por donde subimos en nuestra última visita a la Jarosa, al menos sabemos que por aquí no pasarán coches.  


De nuevo bajada rápida y algo peligrosa debido a las curvas descarnadas, donde se amontona la arena arrastrada por las lluvias. Llegamos al pantano de Guadarrama en un pis-pas y continuamos bajando hasta el polideportivo. Amenaza tormenta por la Sierra, Juan y Paco que tienen entradas para los toros ven peligrar la faena.


Donde nos despedimos de nuestro nuevo amigo Sergio, que va a volver a El Escorial por carretera.

- ¡Hasta la próxima!
Roberto se vuelve a comer a Segovia y el resto, después de una reponedora aunque escasa ducha, nos quedamos a comer por la zona y de vuelta a Madrid, unos a los toros y yo a casita.
Por cierto, el archiperre aguantó toda la ruta, sin apenas inmutarse.






miércoles, 18 de mayo de 2011

VII Marcha del Torto 2011


La UNIÓN CICLISTA CANTIMPALOS organiza la VII Ruta del Torto, la cuál rinde homenaje a uno de los típicos y populares “tentempiés cantimpalés”, también conocido como “pan preñao”. Por ello, la Unión Ciclista Cantimpalos ofrecerá un TORTO a cada participante al final de la marcha.



Después del buen sabor de boca que nos dejó el torto del año pasado, no queríamos perder la ocasión de repetir esta marcha, sobre todo por el homenaje gastronómico final en "Del verde al amarillo" con el que nos agasajan nuestras señoras (a ver si con esta publicidad comemos gratis al año que viene).
Esta vez Dani quiere probarse con la ruta corta y Roberto viene a probar su maltrecha muñeca en el mismo recorrido (ya sabemos todos que terminarán haciendo la larga).

Domingo 15 de mayo de 2011. Nuevo madrugón para estar a las 8.30 en Cantimpalos, sacar los trastos de la "fregoneta" de Segobike, coger la bolsa del corredor y presentarnos a las 9.00 en línea de salida después de saludar a los conocidos: los Navabike (Pachi, Borchi, Estanquero y Edu), Vicen y Remi en representación de los Kamorka y Toñi de Siguelsendero, que viene con ganas de darle caña a su nueva bici.


Fotos de rigor en la salida, este año equipados y aseados. Tenemos las bajas de Juan Carlos que se ha quedado en Madrid, de Paco (sin noticias) y de Axo, a ver si le engañamos dos días seguidos y empieza a salir otra vez con nosotros.


Los amigos del Club Ciclista Cantimpalos dan las instrucciones oportunas: hoy es un día de fiesta de la bici y venimos a disfrutar.


Salida neutralizada y apretando los dientes, intentando pasar los 6-7 ºC que nos ha regalado este espectacular amanecer.


Pasamos junto al río Pirón, junto a los chopos se acumulan kilos de polen que al paso del pelotón comienzan a levantarse, haciendo incómodo para los alérgicos este tramo, pero creando una bonita estampa casi navideña, con más de 90 bikers rodeados de motas blancas.
Antes de llegar a Parral de Villovela, el cruce del puente apuntalado de Indiana Jones, donde un intrépido biker (animado por el resto) no se fía de la estabilidad del puente y se aventura a cruzar montado por el río. Se acerca vacilante, no ve peligro y allá va...  


Cuando el agua le cubre las ruedas no le queda más remedio que hacer piragüismo. Seguiría fresquito el resto de la marcha, pero consiguió saltarse el peligroso puente colgante de Parral de Villovela.


Primera subida fuerte de la jornada con piedras sueltas solventada sin problemas por Rober el manco y Dani.
Pasamos por Peñarrubias, junto a nuestro destino gastronómico, alguno se queda con ganas de terminar aquí la marcha. Unos metros más alante el paisaje que nos aguarda nos invita a seguir pedaleando. Campos verdes de cereales, que se pierden en el horizonte formando un mar que baña los bosques con la Sierra como testigo. 


Revisando fotos me doy cuenta que aquí Dani adopta la postura del buscador de tesoros: mirada al suelo, revisando el camino en cada pedalada. 



Los cruces bien señalizados con flechas y algún miembro de la UC Cantimpalos. En este nos dirigen a la orilla del Río Pirón.


La primavera ha reventado junto al río, el paisaje no puede ser más verde. Recordamos nuestro paso por este mismo lugar el otoño pasado, cuando una alfombra de hojas amarillas tapizaba este camino.


En el paso de un puente Roberto reconoce a Antonio, un antiguo compañero que junto a su amiguete nos ponen los dientes largos contándonos su experiencia en Ronda.


Estamos en el cañón que el Río Pirón y Río Viejo han escavado durante siglos, formando cuevas en la roca caliza que encierran antiguas leyendas e incluso una ermita.

La ermita de Santiaguillo al fondo
Llegamos a un bonito paso entre 2 rocas que nos pone en fila india.


Toñi ¡sigue el sendero!
A Dani parece que le empiezan a pesar los kilómetros, hace algún gesto raro sobre la bici.



Último tramo de subida hasta Adrada de Pirón, donde nos espera el avituallamiento en el frontón, además de una sesión fotográfica en el photo-call.

Los amigos de Nava
Tomando algo con Toñi
El avituallamiento bastante surtido, con pastelitos, fruta y bebida fresquita.


Vicente tenía la colada tendida en el manillar. Se había pasado un desvío y también probó las aguas del Pirón.

Vicente descalzo y el metrosexual de Remi
Aquí se divide la marcha, los de la ruta larga por un lado y la ruta "corta" por otro. Dani y Rober deciden hacer la larga (ya lo sabíamos) así que como buen equipo, seguimos llevando a nuestro líder en volandas.


Nueva subida, nuevos paisajes aún más espectaculares.


El camino también se vuelve divertido, aunque se disfruta aún más con la doble amortiguación.


Rober va bien con sus dolores (habrá que preguntarle que tal ha pasado el día de hoy) aunque de vez en cuando da un descanso a su muñeca (que no Elena, que esto no va por ti).


Zonas de arena de vez en cuando hacen que prestemos atención al camino. Justo delante de nosotros un biker intenta pasar por lo que parece un charco hasta que vemos cómo desaparece media bici en el barro. Sale sin consecuencias, con medio kilo más de bici y preguntando si hay algún sitio en Cantimpalos para lavar su montura. 


En algunos tramos el sembrado se ha tragado el camino, incluso parece que se ha tragado la bici.


Dani a lo suyo, buscando víboras, piedras, chinchetas o vaya usted a saber qué.



Y aquí la foto que Microsoft popularizó como fondo de pantalla de Windows XP.


Los últimos kilómetros los hacemos acompañados, charlando con un grupo bastante hetereogéneo y con alguien de la organización que nos va indicando el camino.

- Saluda a la cámara

Cruzamos el crecidito arroyo de Polendos, muy refrescante a estas alturas de la ruta.
 

Llegamos al punto de encuentro de las 2 marchas. Aquí de charleta mientras nos agrupamos todos para la entrada en grupo a Cantimpalos.


Últimos kilómetros en grupo, para llegar al pueblo donde nos espera otro avituallamiento con el deseado Torto y un porrón de cerveza que a más de uno nos supo a gloria.

Roberto. Muy mal de la muñeca no debió de terminar


Cargamos los trastos, una ducha con agua caliente en los vestuarios y a por nuestro particular premio en forma de comiscanda.


Foto de grupo, donde se puede apreciar que al año que viene al menos seremos 2 más

¡Hasta el año que viene!