martes, 15 de marzo de 2011

Chorranca se escribe con Zetas


Seña de identidad. Somos castellanos, segovianos, comuneros, serranos del Guadarrama... Llevamos dentro –en nuestra memoria colectiva bien marcado- el amor apasionado a la tierra y a la sierra, [...] la frialdad de las heladas extremas de nuestro largo invierno, la solidaridad  explosiva de las lluvias fugaces de las tormentas de agosto, el instinto furtivo, depredador y montaraz de los lobos solitarios, la sangre jacobina y trasgresora, la arrogancia altiva de un pino padre y centenario, la cabeza tan dura como el corazón de un tocón teoso, el derroche  generoso en el trabajo, en el amor y en la amistad, la alegría de celebrar fiestas que se adentran en las raíces de nuestra historia y en la noche de los tiempos, el respeto por ese árbol  que nos da la vida, la atracción por el fuego que despierta nuestra imaginación y el sano orgullo  de haber concebido, a través de este amancebamiento con el medio, una cultura propia: la cultura de la sierra de Guadarrama [...].



Crónicas Gabarreras.  Juan Andrés Sáiz Garrido




Montesdeoca y toda su tribu nos están engañando. Todas las previsiones para el fin de semana daban el diluvio universal el sábado y lo mismo para el domingo. El sábado llovió algo por la noche, pero la mañana del domingo el único agua que vimos fue el del salto de la Chorranca ¿Será el microclima que se está gestando en Segovia gracias al PORN?

Domingo 13 de marzo de 2011. Salgo con Juan desde su casa, con atisbos de un sol radiante y vamos al submarino amarillo al encuentro de Roberto. De camino vemos ambiente de media maratón y mucha bici. Estamos a las puertas de la primavera y da gusto descubrir el verde que empieza a engalanar la falda de la Atalaya.



Seguimos por el carril bici y vemos aproximarse a las hordas Sherpas comandadas por el general Chomin y nos dejamos caer para saludar, pero de repente desaparecen por encima del carril. No les volvimos a ver.
Cogemos la cola del pantano, donde no hay mucho barro y está disfrutona esa orilla. El Eresma nos saluda ruidoso y saltarín a nuestro lado. Pasamos junto a la polémica obra del Campo de Polo de la Granja, donde están removiendo toneladas de tierra para que jueguen cuatro privilegiados a un deporte elitista y minoritario. Esperamos que al menos respeten el entorno.
Hoy nos dirigimos al salto del Corzo, si la nieve lo permite y luego la bajada, Juan dirá. Subimos por la fuente de la Plata por un sendero que hoy resplandece más de la habitual, será por su verde colorido.


En los Tobarejos, Rober toma la subida por las Zetas de los Neveros, todavía no se si lo hizo queriendo o sin querer, el caso que como unos descerebraos allá que fuimos, aunque no había forma de seguirle. Tuve que parar a echar unas fotos, tampoco estaba yo muy fino, que hasta me hizo un interior un tipo que subía andando. Andando pero a buen ritmo ¡eh!?. 

A los 1500-1600 m se empieza a ver nieve
En la pista del salto del Corzo reagrupamos y vemos bajar un buen grupo de bikers que a tenor de los gritos que venían dando 3 km antes, se lo debían estar pasando bien (eran los globerosslocos, nueva tribu segoviana). Y llegamos a la causa de tanto júbilo. Unos metros más adelante entendemos los gritos desgarradores: una capa de nieve primavera (tirando a chapapote), cubre la pista haciendo que avanzar en línea recta sea complicado. Con potencia en la pedalada y buen manejo de la rueda delantera la diversión está garantizada.


Y aquí quiero hacer un inciso para todos aquellos que hayáis cogido la bici sobre la nieve este fin de semana. ¿No os ocurre que esa misma noche, mientras duermes y descansas como un bebé, todavía vas dando volantazos para mantener el equilibrio y terminas despertándote y de rebote a la parienta? También me pasaba los días que subía a esquiar, espero no ser el único.

Amago de David-Croquet o "croqueta"
Siguiendo con la crónica, a Juan se le ocurrió desvirgar a Roberto en el salto de la Chorranca y como nos pareció buena idea, pues allá que le seguimos. La nieve hacía imposible seguir pedaleando así que a estirar las piernas, algunos neveros con 50 cm.



Antes de descender por el camino de cabras que baja hasta el salto, hicimos una parada para degustar la deconstrucción de galletas al baño de chocolate (huesitos) y galletitas beckelar, regadas con un agua pura y limpia, cosecha del Peñalara.



Siempre que llegas aquí piensas que las vistas merecen la pena.



Al parecer no fuimos los únicos que fueron a ver saltar las aguas en la Chorranca, los del sendero nos pisaban los talones... Toñi, más tarde o más temprano nos terminaremos encontrando por la Sierra, mira que es grande, y tendrás que invitarnos a un café calentito.


Desde aquí emprendimos la bajada por un divertido sendero hasta la pista de la Cueva del Monje. Otro tramo de subida y pasado el puente de los Quebrados a la derecha, damos con una bonita trialera que Juan se sacó de la chistera para hacernos disfrutar a lo grande por la vereda de las vueltas (pena de doble suspensión).


Tanto es así que Roberto entre brinco y brinco, se dejó caer en la zona más tranquila y menos peligrosa del recorrido. Llegando al Ceneam, al saltar un riachuelo hizo un mal aterrizaje y terminó en el suelo con alguna magulladura. Fue más el susto, el percance se saldó con el casco resquebrajado. Nunca me cansaré de decirlo, el casco es imprescindible en la bici, tiene que ser una parte más del biker. Ya he visto y sufrido varias caídas y os aseguro que la primera o segunda parte del cuerpo que va contra el suelo es la cabeza y aunque alguno la tenga muy dura (la cabeza), la protección del casco es mejor para absorber el impacto.
Eso sí, un golpe un casco. El de Rober quedó inservible.

Con el susto en el cuerpo decidimos recogernos por asfalto y desde La Granja a Palazuelos acompañamos a Roberto hasta casa, donde nos dio una clase magistral de cómo limpiar y desengrasar una bici.



martes, 1 de marzo de 2011

La invertida

"Camino Viejo del PaularHace dos, tres, cinco y siete siglos las cosas eran muy diferentes. Tanto que los monjes del alejado monasterio del Paular se hacían cruces antes de emprender la travesía. Y eso que este camino era la alternativa amable a la ruta normal entre el cenobio y Segovia, cuando los nevazos cerraban el puerto del Reventón, cuyo nombre lo dice todo.


Había de salir muy temprano, de noche incluso, pues la travesía era larga. Primero remontar el alto Lozoya por el camino del Palero, hasta alcanzar el Puerto del Paular, siglos después bautizado con el nombre que hoy le conocemos: de los Cotos." Fuente Alfredo Merino. El Mundo

Domingo 27 de febrero de 2011. Miro por la ventana y veo el suelo mojado, como si acabara de llover, la Atalaya está salpicada de puntitos blancos, sin embargo empieza a asomar el sol. De esta forma tan extraña ha comenzado hoy el día en Trescasas. 
Hemos quedado en la venta de San Isidro para no dar tanta vuelta y empezar a subir antes, allí me encuentro tan puntual como siempre con Rober y vamos al encuentro del resto para no estar parados, que hace fresco.
Vuelve Paco de Nava, parece que no tuvo suficiente hace un par de semanas y como no, Juan, que mas o menos tenemos en mente una ruta parecida: subir por donde habitualmente bajamos o sea, la invertida. 
- "Tranquilos Roberto y Paco que hoy no patearemos tanto..." ¡Qué veneno contienen estas palabras! 
Rober parece que se huele la que se nos viene encima y suelta los galgos de camino a Valsaín, para ir calentando. 
Primera parada en el CENEAM, averías varias. Un Ritchey mal apretado, me he olvidado la cámara de fotos y se me ha despegado la patilla de las gafas perdidas entre la nieve y que tan bien me había pegado mi hermano.

- A no ser que se caiga alguien, no volvemos a parar!!
 - "¡Con lo bien que se baja por aquí!" - frase más escuchada durante un ascenso invertido mientras se jadea por el esfuerzo realizado. 
Subimos por la fuente del ratón donde "anónimo" sufre la caída-del-automático sin consecuencias (típica caída tonta y a plomo, causada por no poder sacar la zapatilla del automático a tiempo), hasta la pista de la Cueva del Monje para subir por el camino Viejo del Paular. Se nos cruza un asustadizo corzo, que sube a buen ritmo y sin inmutarse por cortados y riscos, sería pariente de Juan.

El camino hasta Cotos con menos nieve de la esperada y el mismo barro que pueda tener en agosto, es decir, mucho barro más bien tirando a barrizal. Intentamos subir por el sendero paralelo al camino, pero entre nieve y raíces está muy peligroso, así que terminamos de coronar pateando.  


Las doce menos cinco. Con 5 minutos por debajo del horario previsto llegamos a Cotos y Roberto nos abandona bien abrigadito para bajarse por carretera.

- Ahí os quedáis!
Aprovechamos para beber y almorzar al sol, que en la sombra no hay quien pare. Se ve mucho trineo, mucho hielo y poca nieve, pero algunos para divertirse no necesitan más.

- Jefe ¿hay tortilla?
Vemos llegar a los Sherpas a la fuente, con Chomin a la cabeza, inconfundible por su chaqueta amarilla. Vamos a saludarles y les decimos que cuenten con nosotros para la Calamares. Tris viene empapado y comenta que se le ha congelado nosequé...
Subimos a la estación de Valdesquí, a ver el ambiente y las pistas. Después nos enteramos que Toñi y sus senderistas también estaban por la zona ¿qué clase de atracción ejercía Cotos el domingo?

Fauna y flora de Valdesquí

Volvemos por donde hemos venido y por carretera hasta Navacerrada. Allí vemos hordas de domingueros de la nieve con plásticos, cámaras de tractor, trineos, palas... cualquier objeto es bueno para deslizarse.
Se nos ocurre ir a probar el camino Schimdt... error! La nieve se ha convertido en hielo glacial y el camino está cortado por una pista de esquí.
Juan, atrevido él, intenta atravesar la pista helada de esquí.
- 'Ni se os ocurra' - con estas palabras zanjó el pistero (que llevaba unos crampones como uñas de oso y que tenía cortado el acceso) el intento de suicidio.
De vuelta sobre nuestros pasos de nuevo hasta la residencia militar de Los Cogorros, donde un capitán general nos indica de forma detallada por dónde se va a Segovia. 
Yendo con Juan no hay problema, en cuanto vemos un arrastradero por ahí que vamos, no sin antes prevenirnos un paisano que deslizaba colina abajo con una caja de frutas como trineo: - ¡No bajéis por ahí que está peligroso!, le dijo la sartén al cazo.

Bajamos a pie, haciendo cuña hasta que descubrimos que se va mejor por los 35 cm de nieve virgen, metiendo bien la pata en la nieve. 


En cuanto se empieza a ver el suelo, Paco y yo tratamos de bajar montados, hasta que salgo corriendo por delante de la bici y tengo que frenar en un pino. A partir de ahí bajo a patita que no hay prisa hasta el arroyo del Telégrafo.
Encontramos por fin un camino sin nieve que nos lleva entre pinos hasta la segunda revuelta de la CL-601. La carretera estaba cargadita hoy, con un valvulilla en Porsche pisando acelerador en las curvas, menudo cabestro.
Dudamos si subir hasta la fuente de la Reina y bajar por la acebeda, pero al final decidimos bajar por el Minguete. Aquí es donde llega Paquito con las rebajas. Se nota que es corredor de fondo, va fuerte y cuesta seguirle. Pero donde se le ve disfrutar es bajando por veredas hasta el Eresma.
Desde aquí el siempre divertido camino por las orillas del río hasta Valsaín , donde perdonamos la parada en el Bar La Pradera, cola del pantano y carril bici a Segovia en abanicos y con amago de calambres en mis castigadas piernas.
75 km, nada mal para un día que comenzó rarito.



El remate final fue un señor bocata de tortilla en el Pabellón que ya quisiera haber pillado 20 km antes.


lunes, 21 de febrero de 2011

De la Casa de Campo a Boadilla

Puente de los franceses. es un viaducto ferroviario, situado en Madrid (España). Fue levantado en la segunda mitad del siglo XIX para permitir el paso del ferrocarril del norte (Madrid-Venta de Baños-Irún), en su cruce con el río Manzanares.

El puente debe su nombre a la nacionalidad de los ingenieros que idearon el proyecto, de origen francés. Por extensión, también se conoce como Puente de los Franceses al nudo de calles y carreteras existente en sus inmediaciones y, en concreto, a los pasos elevados inaugurados en 1998. Wikipedia

20 de febrero. Al final he salido solo desde Madriz, aunque después de la que cayó ayer seguro que el barro me hará compañía. 
Hoy sí salgo desde casa directamente. La ciudad empieza a desperezarse, mientras tomo el camino hacia la casa de Campo, paso junto al Puente de los Franceses. Gallardón ha pensado en los ciclistas y ha dejado este tramo perfecto para conectar con el anillo ciclista.  
   
Aquí, al contrario que en la gran urbe, la actividad es frenética: corredores, bikers, ciclistas, gente paseando... la casa de Campo sigue latiendo al compás de sus habitantes, mientras el sol empieza a mostrar sus primeros rayos.


Todo esto es mejor que el asfalto de la ciudad, pero prefiero perderme por los miles de pistas y senderos que  se internan entre los árboles.


De vez en cuando un conejo despistado corre curioso hasta su madriguera. Pero estar entre cuatro muros dando vueltas tampoco me apasiona, así que voy a intentar seguir un antiguo track por el que quise guiar a Rober y Juan desde Boadilla y tuvimos que darnos la vuelta antes de tiempo para ver el fiasco de Alonso, tiempo ha.


Salgo de la Casa de Campo por Aravaca, junto a la vía del tren y tras una pequeña bajada "trialera" se sigue un  cómodo carril bici paralelo al Arroyo de Pozuelo, bueno más que Arroyo parece un río de desperdicios y el hedor corresponde con las aguas que transporta... el Eresma queda demasiado lejos hoy.


Tras cruzar entre calles sin tráfico y saturadas de casas individuales, cruzo la M-40 para aparecer en el Hipercor de Pozuelo que siguen de rebajas. Estaba cerrado así que no hizo falta tirar de tarjeta. Un segurata se queda mirando  pensando ¿dónde irá este pirao?
  


Ahora sí me adentro por el Monte de Pozuelo, entre pinos por un camino encerrado por dos vallas y saturado de agua y barro hasta llegar a la urbanización del Pinar del Plantío. A lo lejos se escuchan los cánticos del Atlético Madrileño que juega en los campos del cerro del Espino.

Siguiendo el carril bici se llega a la urbanización Monteclaro para cruzar la M-503, pasar junto al campo de golf y comenzar un divertido camino.


Camino divertido y embarrado por el monte de las Encinas hasta las instalaciones municipales de Boadilla (esto me suena).


Esta zona está menos transitada, continúo por una elevación sobre la urbanización Montepríncipe que deja unas vistas del pinar de Monte Gancedo.


Ahora sólo queda bajar, desde la urbanización de La Finca, junto al campo de golf de Somosaguas hasta la casa de Campo de nuevo, donde se nota de nuevo el latido de Madriz. Gente paseando, jugando, comiendo,  entrando al zoo, padres con sus niños, abuelos con sus nietos, parejas magreándose, gritos en la montaña rusa del Parque de atracciones, las terrazas de los restaurantes comienzan a llenarse tímidamente... 


Y en el lago con las ganas me quedo de meter la bici a lavar.


Cruzando de nuevo sobre el puente de la M-30. Al fondo se ve la sierra de Guadarrama que aún aguanta las nieves ¿habrán salido Roberto y Juan por la vertiente segoviana?


Me llama Noelia que ha salido al templo de Debod a dar una vuelta y allí quedamos para dar un paseo antes de comer.


Y por último a limpiar la bici en la gasolinera del barrio con el agua de la manguerilla de llenar el limpia, con bronca incluida del gasolinero, pero al menos quité lo peor.




miércoles, 16 de febrero de 2011

Se hace camino tras Juan-

El Chozo Aranguez. "Al Noroeste de la propia cima de Peñalara, más o menos en la cota 1900. Allí, al pie de las rampas finales de 500 metros de desnivel de la montaña, se allana el terreno en unas praderas de antiguo uso ganadero, conocidas con el nombre de Majada Hambrienta Aranguez.

Hay varios muretes de piedra que atestiguan la vieja existencia de corrales y chozos, uno de los cuales fue rehabilitado y convertido en el refugio de montaña del que hablamos aquí." Pirineos3000
Sábado 12 de febrero. Hoy se viene Paco desde Nava a pisar nieve, bueno, al final viene a hacer patinaje sobre hielo y a pasear con la bici a cuestas siguiendo a Juan.
Quedamos en La Granja y, aunque parezca lo contrario, Rober no vino (tampoco es un fotomontaje). Salió pronto a darse una vuelta hasta la gallega y de vuelta a casa paró a saludar.


Vamos a agradecer los últimos rayos de este sol primaveral con una excursión de altura. La idea hoy es subir al chozo Aranguez por el sendero de la fuente del Chotete, que han hecho los kamorkas alguna vez, así que tiramos hacia los Tobarejos por la fuente de la Plata, donde ya se aprecia cómo va a resultar el resto del día: nos hemos dejado el ron, porque con este hielo vaya cubatas nos podíamos haber montado.


Los últimos 200 metros hasta la fuente del Chotete los tuvimos que hacer andando, demasiado hielo. Había tramos que no te aguantabas ni de pie. Y viendo como estaba el percal desechamos la idea de seguir por este camino y subimos por la pista del Salto del Corzo.


Que tampoco está muy bien que digamos. Placas de hielo cada poco, obligan a bajarse de la bici y andar intentando no pisar hielo. Paco está echando de menos los 50 ºC con los que subió la última vez al chozo. Hoy no es por la temperatura, pero el hielo ha convertido la subida en un rompe-piernas, no permite coger el ritmo nunca.


No lo tenemos aún muy claro, pero Juan nos empuja a subir al chozo, por un camino que podría ser una pista de bogsleigh. A veces nieve, a veces hielo, el día de hoy promete. Paco lleva neumático más ancho y parece que con la práctica sobre arena del pinar avanza montado más que nosotros.



Desde aquí pocas fotos más tendremos dando pedales. Al menos me quedo tranquilo porque no creo que ni Angelín hubiera subido montado por aquí.


Cruzando el arroyo de la Chorranca no encontramos el puente que Paco recordaba. Digo yo que cruzaría con el arroyo seco, porque los de los Montes de Valsaín no han construido nada por aquí.


Subida con hielo, a patear.


Pasado el llano, con Peñalara al fondo, empezamos a ver camino por el que ciclar.
Se nos ocurrió salir a comprobar cuanta nieve había fuera del camino. No había mucha.


Estaba la sierra blanca y helada. Paco no cejaba en su intento de dar pedales hasta que una curva con mala leche le hace la tijera. Sin consecuencias, salvo un plátano (de fruta) aplastado.

Nos cruzamos con tres montañeros durante todo el ascenso
 Todas estas calamidades para llegar al chozo Aranguez y sacar unas fotos desenfocadas, pero para que quede constancia aquí las cuelgo. Habrá que repetirlas la semana que viene que no se ven muy bien.




Parada y fonda en el interior del chozo. Puré de plátano, unas galletitas, mandarinas y a seguir que nos quedamos fríos.

Calefacción central
Después de ver como estaba el camino en la subida, buscamos un camino alternativo para bajar. Llevamos "gepese" pero nos va guiando Juan por encima de neveros, matorrales, pedregales y riachuelos. Va siguiendo las huellas de lo que parece ser un camino que utilizan los montañeros, pero para mi que es de alguien que se ha perdido.
Parecemos el capitán Ahab y su tripulación siguiendo el rastro de Moby Dick.

- ¡Por aquí resopla, capitán!
Todo esto arrastrando la bici, porque en una ocasión que intenté bajar montado sobre la nieve salí por encima del manillar, eso sí, recepcionando como Gervasio Deferr, de pie.

- Hi Ho, Hi Ho, al bosque a trabajar,...


Después de varias tollas, unos pedregales, cienes y cienes de metros de nieve y bajar por un descargadero... 

... aparece la civilización, ¡por fín un camino! Sin nieve ni hielo, con sus rodadas y con alguna piedra suelta. Hemos ido a parar a la pista de la Cueva del Monje.


Bajamos con cuidado porque aún queda alguna placa de hielo, hasta el desvío de la fuente del Ratón, donde Paco me hace el regalo del día: para bajar me cambia su doble Trek Fuel por mi BH Expert, qué insensato.
Disfruté la bajada con las sensaciones que transmite la doble amortiguación, tragándose todos los baches sin perder velocidad y con la seguridad de ir como en un camión. ¡Juanillo yo ya estoy preparado para dar el salto!
Desde el Ceneam hacemos la clásica circunvalación de Valsaín, puente Bercial con doble cruce de río para no volver tan secos a casa y por el Campo de Polo (por cierto, ¿sabe alguien que están haciendo aquí?) carril bici hasta el Pantano donde me despido de mis compañeros de ruta.