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miércoles, 18 de enero de 2012

Gambada 2012


Gambada. No señores, la Gambada no es un baile prohibido, ni una postura para la "caidita de Roma", ni la peculiar danza de la gamba que se hizo famosa gracias a Florentino y sus Tonterías las justas.

La Gambada a la que hoy nos referimos conmemora este año su segunda edición y tiene su origen en una de esas arraigadas y profundas tradiciones gastronómica Segobiker como colofón a las fiestas navideñas.
El evento tiene lugar, a principios de año en el afamado Restaurante Sala de Guadarrama, donde a modo de comida de hermanamiento damos debida cuenta de unos cuantos kilos de estos crustáceos, después de haber realizado el esfuerzo titánico de llegar hasta allí dando pedales. 



 "Las gambas son la fruta del mar, pueden hacerse a la brasa, cocidas, al horno, al vapor, salteadas, se pueden hacer pinchos de gambas, gambas criollas, guiso de gambas, gambas fritas, rebozadas, sofritas o gambas con piña, gambas al limón, gambas con mango, con pimientos, sopa de gambas, en estofado, en ensaladas, gambas con patatas, hamburguesa de gambas,sándwich de gambas y… creo que eso es todo"

Bubba a Forrest en "Forrest Gump" (1994)


Sábado 14 de enero de 2012. Fecha señalada en rojo en nuestros calendarios. Desde hace más de un mes que estaba planificado este evento para cuadrar agendas.
A las 9 y poco de la mañana allí estábamos los clásicos: Roberto tan puntual, Juan Carlos que vino motorizado como yo, y Juan, que llegó sudando.


Foto de grupo antes de dar comienzo la salida de la II edición Gambada 2012.


¡He dicho foto chavales!, dejad los móviles, mirad a la cámara y meted barriga.


El día amaneció despejado y helado. El suelo crugía en las primeras pedaladas hacia el camino de Santiago y nos costaba entrar en calor. Yo llegué a ver -3ºC en el salpicadero del coche, pero sería broma, no creo que estuviéramos a menos de -2ºC y al sol no le habían dado al botón de encendido en nuestro camino.


Con estas temperaturas Juan Carlos parece que se le encogen las piernas. A los demás también, pero lo vamos disimulando para dar ánimos. Hay apuestas por el número de salidas que hará Juan Carlos este invierno, después de haber pasado una noche de Rock'n Roll en Pucela y de la equipación invernal que han traído sus majestades, seguro que la nieve le va a gustar.


Al fondo Segovia empieza a desperezarse y se aleja la niebla, mientras nosotros ya llevamos una "kilometrada", por el cordel de Santillana a punto de llegar a la fuente de San Pedro.


El sol hizo su aparición estelar en momentos determinados: calentaba, se escondía tras las montañas, aparecía detrás de un árbol, se volvía a esconder... pero a mi ya me daba igual. Soy hombre de sudor fácil y a esas alturas ya estaba calentito.


Las primeras rampas ayudan a des-anquilosar las piernas, falta nos hace. Yo además llevo el corazón desbocado, esto de adelantarse para tirar una foto y que te salgan a rueda no ayuda.


Juan, conocedor del paisaje y del "yo-si-eso-voy-tirando", también había entrado en calor y ya no paraba en los lugares estratégicos a posar para la posteridad.




El resto de la subida por la fuente de los pastores y cordel de Fuenfría a un ritmo que hace aparecer los pinchazos en la rodilla de Juan Carlos, síntoma inequívoco de una maldita condromalacia. Mira que se lo tengo dicho, que eso de correr es de cobardes, mejor pedalear a ritmo.
Llegando a la Fuente de la Reina de nuevo se deja ver el solete, ideal para ponerse moreno.


Subimos por la pista para no encabritar más al bicho de la rodilla. Según avanzamos parece que el ritmo aumenta, hasta que damos con la competencia de Toñi y Remi, unos risueños senderistas que desde Cercedilla llevan a cuestas y por tramos el tubo de la estufa del refugio de la Camorca, menos mal que sigue habiendo buena gente...


Íbamos recordando los 25 cm de nieve que encontramos el año pasado en esta misma travesía, este año se ha hecho esperar pero por fin, al día siguiente cayó una buena. A ver si aguanta 15 días la nieve, que este fin de semana me quedo en Madriz y sin bici.
 Llegada a la Fuenfría al sprint y en romería, un clásico.


Había en el puerto una muchedumbre que se habían enterado de nuestra llegada y estaban apostados esperando el "strils-tis". Juan no podía defraudar a su público.
Después de comer algo y con una temperatura que haría buscársela al mismísimo Nacho Vidal, el Corzo deleitó una vez más a las chavalas y chavales. Se dejó las gafas para no ser reconocido, pero para el que no lo sepa todavía, era el bribón de Juan.


Ibamos con adelanto sobre el horario previsto, así que optamos por el plan B, bajar por el Camino Viejo. Pero antes debíamos pasar por un punto negro. La conocida hasta la fecha como "bajada-donde-se-cayó-Rober-en-la-calamares" tenía que cambiar de nombre. Esa espinita que lleva Roberto clavada desde hace meses salió por fin.


Viéndolo con calma y desde la sabiduría que da el paso del tiempo, está claro que hubo una piedra que se cruzó ese día y fue a por Rober, le hizo una llave de yudo y viendo que no caía se fue contra la rueda de alante y le apalancó, saliendo catapultado. Que las rocas tienen vida propia, si no que se lo pregunten al capitán del naufragado Costa Concordia.
Esta es la maldita piedra y si no es esta, es una prima hermana. Con qué ojos de mala nos miraba!


El resto de la expedición también bajamos por la ya consagrada como"bajada-donde-se-cayó-Rober-en-la-calamares-pero-volvió-a-pasar-sin-problemas".


Como es habitual en estos casos, paramos a guardar un minuto de silencio, rezar un Padre Nuestro y un beso al suelo ya sagrado.


Continuamos por este tramo de la vía XXIV de Antonino, señalizada con sus hitos correspondientes, hasta enlazar con el camino viejo, que deja a la izquierda el valle del Arroyo de la Fuenfría.


En la vertiente madrileña tenemos nubes, aquí tampoco vamos a tener sol. Desde esta vertiente el paisaje que de vez en cuando se deja vislumbrar es precioso.


El inicio de esta senda es una trialera bastante técnica, con mucha piedra y algún escalón. De vez en cuando nos cruzamos con senderistas que suben o se quedan a un lado descansando de la paliza que supone subir hasta aquí. Como dice Roberto, este es camino de sentido único: el de bajada. Que se lo pregunten a los Sherpas que alguno tendría que ser multado por subir por dirección prohibida.


El camino es divertido, hay que cruzar algún arroyo, para desgracia nuestra por un puente, yo que quería un poco de barro...


Algún tramo de los de bici al hombro también hubo, para no defraudar a Juan Carlos.


También montábamos en bici de vez en cuando, sin dar pedales eso sí.


Llegando a las Dehesas el camino se convierte en pista y es entonces cuando uno se acuerda de lo que es dar pedales y cómo se cambia de plato y esas cosas. Cuesta volver a hacer funcionar los pistones después de una bajada.


El día nos está respetando. Se han abierto unos claros y el paisaje ha cambiado. Se ve Madriz a lo lejos con su peculiar sombrero de "ceodós". La temperatura es más agradable.


Por estos caminos la dificultad del día consiste en seguir bien el track, dando la vuelta de vez en cuando para recuperar la ruta. Algo incómodo sobre todo porque has de ir mirando el móvil, quitarte el guante, parar y todas esas cosas.


Saliendo de Cercedilla comienza a soplar algo de viento de cara y a Juan le da por ponernos en fila india y capturar esta bonita instantánea. De Juan Carlos se aprecia la sombra.


Llegando a uno de los cruces divisamos la ermita de la Virgen del Espino, hasta donde subimos Juan y yo a poner unas velas y a disfrutar con las vistas desde este cerro.


Y a partir de aquí dejé de mirar el track de la ruta y nos dejamos guiar por la intuición. Cuando parecía que llegábamos a Guadarrama, aparecimos en Los Molinos, después de haber dado una bonita vuelta por los alrededores. Decidimos terminar un año más por carretera, quedaban 3 kilómetros y tampoco era cuestión de llegar tarde, además mi estómago ya iba cantando "gaaaammmmbaaassss, gaaaaammmmbassss" así que carretera y manta.
Antes de la foto para el recuerdo, parada técnica en la gasolinera para limpiar el poco barro que llevaban las bicis.


Cuando entramos en bici al emporio que ha montado el señor Salasss, el vigilante casi salió a saludarnos. Ya  le dijimos que teníamos reserva y accedió a echarnos unas fotos ¿hay alguien que se ha dejado la indumentaria oficial? Bueno, queda exculpado.


Luego fuimos al polideportivo, sincronizados al minuto con las mujeres, encargadas de la logística y las mochilas que nos dejaron para ducharnos y cambiarnos.


Y después de una ducha reponedora, comenzó el festín. Decir que las gambas allí tienen un tamaño medio, ideal para comerte medio kilo sin enterarte y además están cocidas en un punto que resulta muy sencillo pelarlas. Una vez que comenzamos no hubo tregua hasta haber finalizado con todas, son como las pipas, hay que pelarlas, tienen el toque de sal y son un auténtico vicio.


Este año echamos de menos a Dani, que encima perdió su partido de basket, pero ahora mismo mi tímpano agradece su ausencia. Para la próxima salida no habrá homenaje Dani, quedas advertido, esto no se puede repetir todos los días.
Cuando salimos era noche cerrada, pero nos dio tiempo a hacernos la última foto de familia.


El año que viene ¿repetimos?



Track de la ruta


lunes, 30 de agosto de 2010

Calentando motores

"La Cruz de la Gallega es, en realidad, una mera encrucijada de caminos [...] 
Y es que ha de saberse que en el siglo de Vespasiano (I después de Cristo) una calzada procedente de Segovia atravesaba este collado crucial en demanda del puerto de la Fuenfría[...]
a partir de 1788, con la construcción de la carretera por el puerto de Navacerrada, el itinerario romano cae en desuso, quedando únicamente "para el paso de gallegos que van a segar a Castilla" (Pascual Madoz, 1848): de ahí, el nombre de la encrucijada."
ANDRÉS DE CAMPOS. Vuelta Eresma entre pinos



Antes de comenzar esta aventura de Segobike, Alejandro y yo teníamos una ruta de verano clásica entre los clásicos (ya van 4 ediciones): LA CERCEDINA.
Saliendo de Segovia, se asciendo por la Cruz de la Gallega hasta el puerto de la Fuenfría para dejarse caer a Cercedilla por el camino de la República. Desde aquí tomar el "tren de la naturaleza" hasta Cotos (sí, lo se, este tren es para vagos y "descenders" pero es más cómodo que subir dando pedales) y otra vez a bajar hasta Segovia, casi 30 km deslizando por pistas y caminos.

Domingo 29 de agosto de 2010. Con Juan y Roberto de vacaciones, quedé con Axo el domingo para acometer la ansiada "V Edición de La Cercedina", pero surgieron compromisos familiares que recomendaban posponerla y recortar el recorrido. Además se sumaba a última hora Roberto, que ha vuelto de Gijón con ganas de bajar las fabes, los culines de sidrina,... y tiene que estar de vuelta a la una.
Hora de salida: a las 10:00 en el submarino amarillo. Son las 10:15 y sin rastro de Alejandro, llamada telefónica: viene con la rueda de atrás pinchada. Vamos hasta "Oak Park" o Parque Robledo a reparar la avería. 


Se ha hecho tarde para Rober, pero a la Fuente de la Reina digo yo que sí nos da tiempo a subir.
Últimamente no levantamos cabeza, el pasado viernes fue la bici de Juan que con un doble pinchazo frustró nuestro intento de hacernos una Atalaya tardía.

Remember

Llegamos a la cola del pantano y cambiamos el habitual recorrido, hoy quiero grabar un track con el sendero que me mostró Juan. Desgraciadamente tengo problemas con el móvil y no consigo capturar el track, otra vez será. 
Veo al Axo reptar como una viborilla por su entorno, aún conserva sus dotes de escalador, lleva desde Los Tortos con la bici en barbecho, pero las piernas responden a su esfuerzo.


Desde Valsaín, dejando atrás el camposanto, comienza la interminable subida hasta la fuente de la Reina. Los primeros kilómetros sin sombra donde cobijarse y con rampas del 20% hasta la Cruz de la Gallega, convierten a esta pista en ideal para la toma de contacto y como entrenamiento para La Cercedina. Roberto sube cómodo, como dando un paseo.


Yo pongo un desarrollo cómodo para la condromalacia, tratando de no perder rueda y Alejandro sigue mi estela como un titán, sufriendo pero sin ceder un ápice hasta el último tramo, donde se exprime para retomar mi rueda. Como dice Roberto, Axo es una incógnita porque si saliendo cada 5 meses está fuerte ¿qué hará cuando cuelgue los hábitos y se ponga a salir con más frecuencia?


La pista, recién asfaltada, parece la M-30 en hora punta, no paran de bajar ciclistas. Subiendo adelantamos a un grupo de unos 7-8 madrileños que vienen de Cercedilla y han parado a retomar fuerzas. Ahora el camino nos da un descanso y enfilamos algún tramo llano hasta dar con otro clásico: la "fuente de aguas buenas", que no es que sea agua potable, es que se llama así la fuente, aunque el líquido que fluye hace honor a su nombre.




Continuamos hasta la Fuente de la Reina, donde hacemos un pequeño descanso. Son las 12.15 y hay que empezar a bajar. 


Quería enseñar a mis compañeros de aventuras un tramo de la Acebeda o un Minguete, pero las prisas lo desaconsejan, así que volamos por donde hemos venido, la bici baja sola, alentada por la pendiente asfaltada, hasta cruzarnos por segunda vez con el camino de Santi, y aquí si que abandonamos el asfalto para hacernos un tramo sin civilizar. Sin darme cuenta me paso las flechas amarillas y aparecemos en una bajada con muy buena pinta que invita a un descenso animado.



Aquí Roberto ve que el "deadline" se aproxima y soy objeto de sus amenazas, así que pisamos de nuevo el acelerador hasta la Cruz de la Gallega y de nuevo velocidad hasta el cementerio, donde Roberto nos deja, va a poner el tren a casa. 


Le propongo a Alejandro algo de diversión antes de volver a casa, pero por hoy ha tenido suficiente, nota la falta de kilómetros así que nos volvemos también, nosotros por senderitos hasta la cola del pantano, carril bici y de vuelta al hogar.
Por el camino que sigo para llegar a Trescasas, me encuentro con que han reparado la que para mi es la portera mejor diseñada de todas con las que me he encontrado por la sierra: la portera automática



Y con esta fotografía pienso iniciar un estudio sobre las puertas y porteras que nos podemos encontrar por la sierra segoviana ¿Cuál es la tuya? Podéis dejar vuestra puerta preferida si os animáis, localización y foto para que la pueda subir. segobike@gmail.com


Este es mi tributo a la portera automática