domingo, 16 de octubre de 2011

La Barranca


"La maliciosa se alza desafiante frente al llano mostrando sus cantiles y canchales, y hace honor a su nombre con sus neveros y barrancos que se manifiestan como peligrosos itinerarios invernales. Según disminuye la cota altitudinal, los pinares comienzan a bordear tímidamente los roquedos hasta dominar el paisaje.
Pinares de pino silvestre, albar o de Valsaín, nombre este último que hace referencia a sus hermanos de la vertiente segoviana de la sierra. En el valle de la Barranca supone la especie dominante formadora del dosel arbóreo bajo el que crecen piornos, enebros, rosales silvestres y (tapizando sus suelos) la gayuba."
Domingo 9 de octubre de 2011. Domingo madrileño. Me quedé esta vez en Madriz, no he podido engañar a Juan y Rober para que me acompañen; JC sigue de luna de miel. Salí solo, por tierras madrileñas (bueno, lo de solo es un eufemismo, donde quiera que vayas siempre hay un grupo de 10-15 personas), a seguir un track de Alakan por sus dominios del valle de la Barranca.


En las primeras pedaladas el cambio de la bici no se acopla, salta hacia arriba, baja, baila la lambada... La bici acaba de salir de la revisión en una de esas tiendas especializadas de Madriz, que de momento no voy a nombrar. Nunca me la dejan fina. Mientras intento colocar la cadena en una corona que no salte voy pensando que esta tienda es como las peluquerías de señoras: tú les dices qué quieres, ellos te hacen lo que quieren y te cobran lo que les da la gana... sólo me faltó salir llorando. Bueno, pues volveré a llevar la bici allí porque es la que más cerca me pilla de casa.

La salida, desde una de esas urbanizaciones de Becerril, me trae recuerdos de la ruta de los calamares, aunque esta vez por un secarral.


La subida a la Barranca la hice por pista, con tranquilidad y buenos alimentos.


Nada que destacar, si acaso el calor que hacía en pleno mes de octubre (en manga corta y sudando como un perrillo) y las originales formas que tienen las rocas por esta zona.


Según se va ganando altura se vislumbra el embalse de Navacerrada.


Lo que no se deja de ver son grupos de montañeros, estos con los perro sueltos en una zona del parque donde indica claramente que deben ir atados, pero ¿para qué cumplir las reglas?


El camino sigue subiendo, es bastante cómodo se adentra en una zona arbolada, donde es difícil ver el sol y con alguna rampa más dura. Al final de la subida hay un mirador con unas espectaculares vistas de la Maliciosa y allá al dondo Madriz con sus torres.


Una parada para reponer fuerzas, unas fotos y a seguir ruta.


Para la vuelta hay un par de trialeras bastante chulas, con zonas que la falta de lluvias y el paso de miles de bicis han dejado en un surco, donde meter la rueda puede ser peligroso.


Aparezco en zona conocida: carretera de Navacerrada M-601 donde me sorprende un tándem subiendo a buen ritmo por la carretera.


Un poco de carretera y desvío en el Ventorrillo por una pista bien marcada.


La pista sigue cruzando el río pero lo bonito está por la otra orilla. Un sendero divertido  que termina en una trialera por la que se divisa el embalse de Navalmedio.




La pista vuelve a ensancharse para volver a la M-601 y después de ir paralelo por una senda paralela a la M-607 terminar en Becerril. Buena jornada de bici y temperatura genial




jueves, 6 de octubre de 2011

Carriles, radiales y circunvalaciones


Notas de sociedad (de la comunidad del anillo en este caso): 


Tenemos a bien trasladar a nuestros lectores, que el pasado 24 de septiembre tuvo lugar, en el privilegiado entorno del Real Sitio de San Ildefonso, el enlace matrimonial de D. Juan Carlos contra Dña. Adela, a los que deseamos sean tan felices como hasta la fecha (o más si cabe) y esperamos seguir contando con su amistad (o al menos con Juan Carlos las mañanas de domingo). 
¡FELICIDADES PAREJA!

Domingo 2 de octubre de 2011. Estrenamos mes, pero seguimos con un otoño de sol y playa, con temperaturas más que agradables. Para salir a pasear, con lo que viene siendo "la fresca", se está de lujo, pero las setas y el agua en los ríos empiezan a escasear. Para muestra, acercarse al Pontón, que ya se le van viendo las vergüenzas al pobre.

En la venta no hay nadie ¿me habré equivocado de hora? Voy pensando qué ruta podemos hacer hoy mientras van llegando Juan y al rato Roberto. Como idea del contraste de temperatura de estos días, un claro ejemplo en el uniforme: unos con manguitos y otro en chalequillo.


Nos acordamos de Juan Carlos que estará en tierras asiáticas, seguro que hoy domingo le ha pedido a Adela salir a dar un paseo en bici, aunque sea por los suburbios de Hanoi. El paisaje no será el mismo, pero el grado de peligro seguramente sea mayor.
Salimos por la-siempre-divertida-cola-del-pantano. Hoy más que cola, es colilla, por el hilo de agua que transporta el Eresma.


Se me ocurre que podríamos subir hoy por la senda del Minguete y bajar por el carril del Gallo, que con vergüenza he de admitir que aún no conozco. Con la ruta en mente Juan nos lleva hasta la antigua estación eléctrica junto al Eresma, para hacernos subir escaleras. 


Como aún no somos porteadores sherpas nos damos la vuelta en busca del sendero que sube sin tener que coger la bici al hombro.


Por allí sube también parte del grupo GR-88, con el que nos hemos cruzado en varias ocasiones: Raúl, Gelete, Julián y Picu. Nos acoplamos a su grupo y como tienen pensado hacer más o menos el mismo camino, les seguimos por los caminos del Eresma. 


Llegados a la Boca del Asno, Picu se despide, que no quiere seguir haciéndonos "de sufrir". Dice que lleva sin coger la bici una temporada, cualquiera lo diría.


Seguimos la rueda de Gelete, que sin enterarnos nos conduce por una pista que termina en el puente del Minguete, justo por donde queríamos subir. El bosque está precioso, al buen día que hace hoy, hay que sumarle unos helechos camaleónicos que empiezan a cambiar de color, del verde al amarillo, pasando por las diferentes tonalidades del marrón.


La pista también es ciclable, con algún repecho técnico y zonas divertidas. Llegando al cargadero, en el último repecho, a Rober le da un tirón en la pierna que le deja tumbado, nada importante, a estirar un poco y a seguir dando pedales que eso se pasa enseguida.


Y vaya que se le pasó rápido. Cogió el ritmo y nos subió a tren por el camino asfaltado hasta las fuente de la Reina. Esta es la única foto que me dio tiempo a hacer en todo el recorrido.


En la Reina, casi no queda fuente. Un hilillo de agua cae a duras penas, tan poca que cuesta un rato (un par de minutos) llenar el bote, ¡lo nunca visto! Los Segobikers nos sentamos a reposar y a repostar, mientras los del gr-88 se quedan de pie, eso es aguante, sí señor.


Sin tiempo que perder subimos al puerto de la Fuenfría por el pestoso y aburrido camino empedrado, donde se nota y mucho dar pedales con una doble suspensión.


Me adelanto a hacer unas fotos y a vaciar la tarjeta de memoria. ¿Porqué no haré estas cosas en casa el día antes y siempre tengo que hacerlo montado en la bici, mirando de reojo el terreno y con la otra mano puesta en el freno? Bueno, es igual, a seguir subiendo.



Siempre que he subido hasta aquí ha sido o bien para bajar hacia Cercedilla, bien para coger el Schmidt, bien para volver por el mismo camino. Ya ves, el poco mundo que tenemos por esta zona. Hoy nos hacen de guía por el Gallo los gr-88.


Bajada disfrutona, con algún tramo técnico para bajar sin miedo, como dice Juli. El carril está seco-reseco, con tramos muy sueltos que te obligan a reforzar precauciones. Por lo demás muy chulo, deseando que empiece a llover y volver a tirarnos por aquí, seguramente el terreno agarre más.


En la pradera de Navalazor paramos a reagrupar, nos encontramos a los chavales de La Granja (que se han agenciado un maillot "mu chulo"), pensando por donde se van a tirar.


Al final se tiran detrás de nosotros, que bajamos hacia el GR-10, levantando una polvareda de la que aún me estoy sacando arenilla de los ojos.


El paisaje del último tramo de bajada, espectacular (como diría Juan)


Paramos en el puente de la Cantina a rellenar las catimploras y a terminar las viandas. Aquí el agua también es un bien escaso, pero todavía fluye. Juli nos deja en este punto, se vuelve por carretera.


Y los demás terminamos por las veredas que nos tienen "namoraos", las veredas de la radial las vamos a llamar, pues como las autopistas de peaje que han puesto en Madriz, van paralelas a la carretera y hay menos tráfico: sube-baja, trialeras, tubos, troncos caídos, salto de ríos... todo entre pinos esbeltos y alargados.


Aquí la cámara de fotos sufrió un contratiempo y se quedó a medio abrir, aunque todavía tiraba fotos, parece que han robado el suelo o un espectro se va a tragar a Juan.



Última portera antes de llegar a Valsaín. Parece que está hecha para enanos, nos cuesta pasar las bicis.


En Valsaín tomamos la circunvalación V-30, que rodea la Pradera. Allí hay dos mozos del pueblo echando una partidita a la corta de troncos. Espectacular el sonido del hacha rasgando el aire hasta abrirse hueco en la madera.


Un último tramo aprovechando los senderos hasta la Granja y a casita que es buena hora para sorprender a la parienta.


Nos despedimos de nuestros compañeros de ruta, hasta la próxima, ha sido un placer, esperamos volver a encontrarnos. Hemos congeniado a la perfección, tanto ellos como nosotros, llevamos el mismo ritmo, las mismas ganas de disfrutar de la Sierra y la misma alegría. Lo dicho, nos volveremos a ver.



jueves, 22 de septiembre de 2011

¡Viva la Virgen del Rosario! y ¡viva el tío Levita!

El Chozo de Majada Hambrienta. "En Majada Hambrienta encontramos un pequeño refugio y unos corrales de piedra donde se guardaba ganado en tiempos pasados.

El origen del topónimo pudiera deberse a que lo pastores que en ella permanecían al cuidado del ganado recibieran los suministros alimenticios desde el valle con menos frecuencia de la deseada y por ello pasaran hambre. Otra versión señala que al ser muchas las cabezas de ganada (ovejas) que subían a estas praderas de montaña en época veraniega agotaban el pasto y apenas podían comer.
El refugio fue restaurado por Conrado Martín hace pocos años (estaba totalmente hundido)"
Fuente: Libro Fuentes de los montes de Valsaín y su entorno. Ignacio Maderuelo Calle

Fiestas en honor a Nuestra señora del Rosario en Trescasas, con orquesta y disco móvil hasta las tantas de la mañana, al lado de casa, ¡qué alegría!, ¡qué alboroto! Yo ya no estoy para estas lides, ni para aguantar hasta las tantas tomando copas, mucho menos después de haber quedado a las 8.30 al día siguiente. El cuerpo, que es sabio, pide reposo y cama.

Domingo 18 de septiembre de 2011. Son las 8.10. Al final me he quedado dormido y si no es por mi hermano seguiría sobando. A las 8.15 estoy desayunando, vistiéndome y saliendo a toda prisa de casa. Está saliendo el sol y vemos los restos de la velada de ayer: los que todavía no se ha acostado y los kilos de basura del botellón.


Como llevamos prisa tiramos de carretera y tras unas llamadas mantenemos el punto de encuentro en el submarino, que no somos los únicos que llegamos tarde, lo siento por Roberto que encima tiene que volverse pronto.


No está el día para muchos alardes de mangas cortas, el cielo totalmente nublado y la temperatura ha caído en picado. Desde el pantano me llama la atención el cielo de Segovia, salpicado de globeros (de los que montan en globo), estos sí que tienen que estar pasando frío por ahí arriba.


En la venta San Isidro nos están esperando Juan Carlos y Rober. Hoy es baja Juan, que se nos ha ido a Valladolid a correr la media a un ritmo de 4:49, ¡grande Juan! veo que has dejado el pabellón bien alto.


Al final Roberto va a acompañarnos toda la ruta, que terminaremos pronto, hoy es el cumpleaños de madre y hay que preparar la comiscanda. Salimos por los siempre divertidos senderos del pantano, cada vez menos pantano y más río, para seguir hasta Valsaín y empezar la mañana subiendo por el CENEAM hacia la fuente del ratón.


Nos cruzamos con un biker de unos 70 tacos que baja tranquilamente de la cueva del monje, eso sí, sin casco. Me pregunto si llegaré a esa edad y, lo que aún es más importante, si podré seguir dando pedales o por el contrario el dolor de las articulaciones me habrá obligado a empujar las ruedas de una silla.




En este remanso de paz paramos a beber y yo a terminar de desayunar.


Seguimos hasta dar con la pista de la cueva del monje, que está preciosa a estas alturas del año, con las agujas que van perdiendo los pinos desparramadas por la carretera, formando un doble carril. Aprovechamos este tramo para recuperar.


Después del puente de Quebrados giramos a la izquierda y aquí ya se pone la cosa cuesta arriba: todos en fila de a uno siguiendo a Roberto, que lleva 3 semanas sin coger la bici (habría que confirmarlo porque yo creo que por las noches se hace series a escondidas) y parece que sube suelto.


Un inciso sobre la postura de Roberto encima de la bici, que ya me ha comentado Juan Carlos alguna vez. Si os fijáis, en todas las fotos sale igual: sentado, cuadrado encima de la bici, con cara de póker... mientras los demás nos retorcemos para seguir. Algún día haré un comparativo de las fotos, va cambiando el paisaje pero él sigue igual: misma cara, misma postura. 

Se hace dura la subida, paramos a reagrupar y continuamos.


Cruzamos los arroyos de Dos Hermanas y las Quebradas en el punto en que unen sus aguas, escasas, todo sea dicho; más bien cruzamos un pedregal con un poco de agua y seguimos por un senderillo que engancha con el camino que sube a Majada Hambrienta. 


¿Se podría considerar record del mundo estar a las 10:30 en el Chozo del Tío Levita? Pues es lo bueno que tiene madrugar, que aprovechas más el día (este concepto Alejandro aún no lo ha madurado) y en Septiembre se puede salir a estas horas, más adelante será complicado.


Paramos a repostar y he aquí que ayer me dio tiempo a prepararme este pequeño homenaje al sh-Chomin:


Domingo, ya se que no tiene la misma calidad que esos milhojas que montas, pero el concepto es el mismo: membrillo y queso (de burgos, eso sí).
Aquí la temperatura es de unos 11ºC, hay que abrigarse para no quedarse frío.


Bajamos por donde hemos subido, pero en bicis distintas. Le cambio la bici a Juan Carlos para que pruebe la Spe, algo tarde ya, pues será nuevo componente junto a Juan del equipo Orbea Alma.


En la pista asfaltada, antes de llegar al puente de Quebrados, investigamos un sendero que sale a la izquierda, bajando entre pinos por un camino que hace las delicias de Javi y que termina en un tubo, impresionante.

Dos fotos del mismo pinar, a diferentes alturas:

A unos 1700 m

A unos 1.400 m
Parando a hacer unas fotos me salgo de la pista y cuando saco la cámara,  me doy la vuelta, enciendo y veo a Roberto como una flecha que se tira detrás de mi. Menos mal que le dio tiempo a frenar, Juan Carlos que venía detrás, se encontró con una nube de polvo.


La senda termina en el camino que cogimos de subida a la fuente del ratón, pero aún es pronto y hoy estamos en plan investigación, así que dirijo la expedición por un senderillo que sale a la izquierda. 
" ¿Estás seguro que es por ahí?" pregunta Juan Carlos.
" ¡Pues claro! (que no)" respondo


Y la senda prometía, muy marcada en el primer tramo, pero empieza a adentrarse entre sabinos, jaras y malezas que se ceban con nuestras peludas y desprotegidas pantorrillas al aire. Algunos gritos y por-aquís después conseguimos salir de la trampa donde nos metimos. 

Javi, que está en plan circense, nos deleita con unos picados bajando una roca al estilo Laudrup, mirando a la grada en agradecimiento a sus admiradores/as.


Y como vamos bien de tiempo, intentamos por dos veces parar a tomar un pinchito de tortilla, pero parece que las ánimas (y los días de descanso después de las fiestas) se han vuelto contra nosotros y no encontramos un bar abierto en toda La Granja (tampoco nos dimos la vuelta para seguir buscando, la verdad). Pues nada, seguimos por la "otra" cola del pantano.


Y sin más nos despedimos de Juan Carlos, que tira para Segovia, de Roberto más adelante que tira para Palazuelos y de nuevo volvemos Javi y yo juntos como hermanos a Trescasas. Son las 12.45.