jueves, 7 de abril de 2011

Por qué lo llaman "Collado del Río Peces" cuando quieren decir Tourmalet

Collado del Río Peces (1.741 m.). "El collado estaba presidido por una amplia pradera abierta como un claro en mitad del bosque. En algún lugar próximo a la derecha de esta pradera nace supuestamente el Río Peces fluyendo pendiente abajo.

También a la derecha pero algo más allá de la pradera y del nacimiento del río, se seguían extendiendo hasta las proximidades de Los Ángeles de San Rafael una serie de montañas que en su conjunto forman la Sierra de Quintanar y que son las que dan forma a la ya mencionada figura de la Mujer Muerta."
Por falta de tiempo y por pereza me ha costado escribir la crónica del pasado domingo, además se han escrito ríos de tinta sobre el tema, pero no podemos dejar las costumbres y además disfruté tanto que en algún lado tiene que quedar escrito. Ahí va la crónica Segobike con las fotos censuradas (lo siento David, el público pide sangre).

Segundo asalto previo a la Calamares. Bajas señaladas: Paco y Dani, que vio claro que iba a llover. Lo que iba a ser una salida de los tres de siempre se convirtió en una marcha multitudinaria.

Domingo 03 de abril de 2011. Quedamos en la venta san Isidro y allí aparecieron los Kamorka y Ketekés. Teníamos ganas de repetir con ellos así que sin dudar un momento nos unimos a su pelotón.


Ya por el sendero de Kike donde se estiró el grupo, daba gusto ver tanta gente siguiendo la misma estela. Nos juntamos unos 15 bikers, se notaba el buen ambiente y las ganas de bici, aunque el tiempo no se definía de nuestra parte, la temperatura era ideal.

Por la carretera del Parque robledo a Valsaín nos cruzamos con más bikers y las nuevas generaciones, que vienen rodando fuerte.


Subida a la Gallega. Me viene comentando Kike (por cierto, ¡cómo disfruta con la Gallega!) que vamos a subir al Tourmalet. Yo no lo conozco, pero comienzo a sospechar que unos tipos que llaman la Cuestaza a una rampa con inclinación del 20%, el Tourmalet no puede ser nada agradable...


La niebla ya se ha adueñado del camino de Cabezagatos (Gallega a la derecha) y reduce la visibilidad.  La temperatura sigue invitando a pedalear. 
No estoy nada fino hoy, puede que ayer forzase algo la rodilla y hoy prefiero conservar. Me quedo al final del grupo, siguiendo sombras y sonidos. Vemos algunas unidades que dejan el asfalto y empiezan a subir por un camino sinuoso, sigo con Juan por asfalto detrás de Angelín, David, Remi y Gasofa.
Según parece, hemos cogido el atajo por un camino de cabras con una doble pared que termina doblegándome, cogiendo aire para continuar empujando la bici. 

- Mirar arriba que caen judías

- Mirar abajo que caen garbanzos

En uno de los desvíos nos espera David y nos guía hasta el Collado del Río Peces, donde la rodilla dice basta y termino a pie la última rampa.
En el cerro avituallamiento y fotos de rigor. Nos plastificamos con chubasqueros para preparar la bajada.



Bajamos por una trialera bastante divertida, otro camino que haría vomitar a las cabras. 
Ese culo en pompa es de Kike que se ha tomado en serio lo de integrarse con la fotografía. 


Cruzamos un par de ríos que a estas alturas del año bajan con un buen caudal, que nos obliga a todos a comprobar la temperatura del agua ¿todos? Bueno todos no, Gasofa nos mostró cómo pasar un río con 25 cm de profundidad y no mojarse ni los dedos. ¡Fenómeno!

Subimos hasta la Pradera de la Venta y en Fuente de la Reina paramos a repostar. Allí nos encontramos con la gente de Valsaín.


Como ha sabido a poco ahora quieren subir a la Camorca, pues allá que vamos. A Juan se le ve disfrutar, parece que no ha tenido suficiente. A mitad de subida cambio de planes, a bajar por la divisoria Bercial para enganchar con la siempre divertida senda que sale del cargadero del Minguete.
Ya en el Eresma seguimos por la orilla derecha hasta que  David rompe la cadena y Remi se presta raudo y veloz a echarle una mano.

- Espera David, que ya te ayudo yo
Imagen típica de España
Así va el país: 1 currando y 4 tíos mirando
Es el momento Club de la Comedia, donde Gasofa nos deleita con su primera intervención. David arregla la cadena con un eslabón de cierre fácil (recordatorio: hay que hacerse con uno) y a seguir.


Hasta que David Kamorka pincha la rueda de atrás. Segunda actuación de Gasofa con el público ya entregado, mientras David y Marta reparan el pinchazo.


En Valsaín perdemos la pista a los Kamorka y pensando que han tirado para casa, cogemos el camino por detrás de las últimas casas de Valsaín. Cruzamos el arroyo de la Chorranca y aquí si el agua entro por dentro de la bota y el calcetín, menos mal que estamos llegando a casa.
En el carril bici nos despedimos de Rober y llegando a Segovia nos cogen los Kamorkas para entrar en Nueva Segovia en grupo y con las primeras gotas del día. Al final no nos hemos mojado.
  






lunes, 4 de abril de 2011

La montaña rusa o la cuerda de la Atalaya

La cuerda de la Atalaya. Siguiendo la pista que se inicia en el pico de la Atalaya visible por las rodadas, se puede montar sobre las dos vertientes de un sistema montañoso formado por los cerros de las Cardosillas, Peñas Lisas, Cerro de las Posiciones, La Abierta y Cerro de Valmesado.

Como el principal vínculo para una reunión es el gastronómico, estaba organizada para el grupo de amigos una barbacoa de Bienvenida a la Primavera y había que estar pronto de vuelta en casa para preparar las ascuas. La Primavera sin embargo no se dio por aludida y faltó a la cita.

Sábado 02 de abril de 2011. Primeras pedaladas de estreno y preparación para la Calamares. De camino a Palazuelos, punto de encuentro para hoy, tengo de frente la Sierra con unas nubes raras tirando a apocalípticas.



A mi izquierda tengo la Atalaya inundada por el sol, clara vencedora y casualidades, nuestro objetivo para hoy.



Juan llega luciendo piernas, esculpidas a golpe de zancada en la Media Maratón y luce también bici nueva, esculpida a base de talonario.


Aquí el que os escribe también está de estreno. Ya os voy desmintiendo los rumores de la posible expulsión del equipo por no cumplir con la equipación reglamentaria ni lucir los colores corporativos en el cuadro. Soy el administrador del blog y tengo las claves, así que espero vayáis cambiando todos al negro y verde pistacho.


Ya con los pies en los pedales, el Timinkankaka es el primer río que cruzamos y si no lo veo no lo creo: Juan saltando para no enguarrinar la bici, el Corzo no se quiere manchar las pezuñas.


Tenemos que ir buscando otro camino de subida, porque este está lleno de porteras. Por cierto me apunté una nueva: la portera-burladero.


Roberto también estrena. En su caso una camelback, quiere ir probando sensaciones para ver si aguantará 90 km, la falta de costumbre.


Empiezan los primeros repechos y todos en fila india detrás de Rober. Mis primeras sensaciones subiendo con la Stumpjumper FSR: no se nota la amortiguación trasera gracias al mini-brain, sólo donde hace falta, en los baches y piedras la amortiguación entra en acción y sin perder tracción continuo subiendo aprovechando la pedalada.


Hoy no hacemos cumbre, que hace mucho aire y en la antena nos damos la vuelta para no quedarnos fríos.


Y comienza nuestra particular montaña rusa: baja para coger impulso y con la fuerza de inercia y tirando de riñones sube hasta donde el terreno te permita. En el cerro de las Cardosillas el terreno no era propicio.




Pero las vistas te recompensan el esfuerzo. Hay algo de niebla pero se ve que el verde ya ha ganado la partida.


Y otra vez a bajar. Aquí la doble suspensión es donde se deja notar, sueltas freno y el camino de cabras se convierte en una autopista, te deslizas sobre piedras, baches y zanjas.




Bajando hacia la cañada Real nos encontramos con un guarda, que nos advierte que están al rececho del corzo y que no podemos pasar. ¡Antes de dar la vuelta preferimos un tiro! El otro Corzo tira de artes persuasoras para continuar bajando, pero nos cuesta convencer al buen hombre.


Seguimos bajando, disfrutando de la bajada hasta que se me cruza una liebre asustadiza que me obliga a frenar y 500 metros más adelante un bicho que mis ojos de ciudad no habían visto nunca. Un gato enorme con el rabo a rayas gris y pardas, que resultó ser un gato montés.

- ¡He visto un lince!, ¡creo que era ibérico!
Una vez en la cañada y con el viento en contra, a formar en fila india evitando rodadas, cruzando rios desbordados y algún que otro barrizal hasta Trescasas.
Un bañito a las bicis... 


...para quitarlas el barrillo y que luzcan de nuevo hasta mañana...


...Y a encender el fuego, que la carne necesita calor.

- Más madera!!
Y al final unas buenas chuletas rodeados de buena gente. Felicidades Fer!!








La portera burladero

Situación
N 40° 55' 36,16" 
W  4° 00' 41,71" 


Dícese de la portera utilizada para burlar al ganado y que sirve de refugio del torero. De camino a la pista que sube hasta la Atalaya separa las lindes de dos fincas.


Su estructura ha sido rehabilitada en repetidas ocasiones con robustas cuerdas. 


Este tipo de portera es de apertura retardada, pues requiere arrastrar un lateral por su reducida movilidad. En caso de preguntarte si se abre hacia fuera o hacia dentro, sólo tienes que seguir el surco. 


Pero lo mejor de esta portera son las vistas privilegiadas con las que cuenta.

lunes, 28 de marzo de 2011

Sábado de pre-estreno

Hay dos bikers que estrenan bici en esta foto ¿sabrías decirnos quienes son?

Solución: los que más la enseñan (la sonrisita)
Como somos un poco "flipaos" y el domingo no podíamos salir a estrenar como es debido las nuevas monturas, pues nos fuimos a dar una mini-vuelta el sábado acompañados de Roberto.

Lo que es el ansia viva, ni siquiera quité los reflectores globeros de las ruedas, según me la entregó Vicente así la estrené. Se han hecho esperar pero al final todo llega.
Nos encontramos con David Gasofa quien inmortalizó este gran momento. Una vueltecilla y para casa.

Por otro lado hay que dar la enhorabuena a los cuñados, que terminaron la media y entraron juntitos de la mano, como buenos segobikers. Roberto les hizo de liebre durante un tramo y la federación está estudiando este incidente de carrera.


Al año que viene hay que plantearse hacer de gregarios bicicleteros, como los buenos de lo sherpas.

lunes, 21 de marzo de 2011

Hasta el moño (de la tía Andrea)


El Cerro del Moño de la Tía Andrea, que así se llama el otero lugar, tiene un nombre que lo dice todo sobre su morfología. Y aunque menos prominente de lo que podría deducirse por su denominación, su cono perfecto se alza hasta los 1.688 metros. De formas armoniosas y perchado al sudeste de los Jardines de La Granja, el cerrado pinar hoy recubre toda su geografía y cuesta imaginarse que era por las vistas por las que aquel monarca se venía hasta aquí arriba. 
Fuente: El asiento de Asís. Alfredo Merino
Domingo 20 de marzo de 2011. Llego pelín tarde. Salimos hoy Roberto y yo, sin la compañía de papá Corzo, que por razones laborales nos ha dejado hoy huérfanos. Contando con su próxima participación en la media maratón segoviana, estará desaparecido en combate durante algún tiempo más. 
Como dos cérvidos asustadizos que somos y siguiendo nuestro instinto, tomamos el camino de Gamones, hoy más embarrado que nunca, con el arroyo desbordado por unas tierras que ya no admiten más agua y tratan de retener nuestro paso. 



Aprovechando la ausencia paternal y si la nieve lo permite, quiero investigar una subida alternativa hasta el salto del Corzo por la fuente del Chotete, así que ponemos rumbo por nuestro habitual camino por la fuente de la Plata hasta los Tobarejos y por pista hasta el Chotete.


Nos encontramos con Ismael, que sube sólo (no ha podido engañar a su amigo) y quiere bajar por la Chorranca. Nos acompaña mientras comenta que la subida que queremos hacer está muy chula para bajar y como el investigador del grupo no está, decidimos hacerla de bajada, rodeando el Cerro del Moño de la Tía Andrea e intentando enganchar por el camino que lleva al Raso del Pino, pero hay mucha nieve, imposible subir pedaleando. 


Nos despedimos de nuestro compañero y deshacemos nuestros pasos para abandonar el aburrido asfalto y adentrarnos en el bosque, donde nos esperan los restos de la última nevada. 
  


 Este es la senda por la que queríamos bajar, ya daremos con ella cuando mejore el tiempo.




El descenso es divertido, aunque con la nieve en estado sólido-viscoso hay que incrementar las precauciones. Tomamos nota, ya te volveremos a coger en verano, cuando el polvo sea el único elemento que pueda emborronar al recrearnos con tus curvas.




Paradita y fonda en el Vado de Oquendo, junto a un arroyo que baja con fuerza y ruidoso (como todos a estas alturas), ideal para llenar el bote.






Recuerdo esta zona blanca y que Rober se perdió por la nevada de aquel día, así que voy a rememorar esa salida. Volvemos a coger pista asfaltada hasta el desvío que nos vuelve a adentrar en el bosque, por senderos, puentes y trochas que nos dejan frente al esquinazo del Palacio Real. 












 Desde aquí se tiene una peculiar vista, con los árboles perennes desnudos que cobijan al Palacio, el pantano detrás y Segovia al fondo, con la catedral diminuta entre la Atalaya y Matabueyes.  




Volvemos rodeando la valla de Palacio, cola del pantano y en el carril bici, se produce el encuentro con el eslabón perdido de Segobike. Dani ha salido a reconocer el terreno empujado por el buen tiempo, antes de dar cuenta de la barbacoa que le tiene preparado su cuñado favorito.




Hay que inmortalizar el evento, que hasta la próxima Pedracina no se volverá a repetir el encuentro interestelar (por cierto hay que ir reservando fechas para esta primavera).