viernes, 4 de junio de 2010

A Villanueva del Pardillo por vías pecuarias

Había que aprovechar la fiesta del Corpus para hacer kilómetros, porque aún Juan y Roberto están tres o cuatro puntos por encima.
El miércoles quedé con Primo para ir a visitarle y dar una vuelta por Villanueva del Pardillo con Vega, que disfruta de estos paseos tanto como su padre.
Salgo desde casa de Madrid, la ciudad le cuesta desperezarse en un día de fiesta como hoy, pero en cuanto pongo una rueda en la casa de campo me doy cuenta que toda la vida está concentrada aquí.
Mucha gente corriendo, jugando al tenis, entrenando con la bici, dando pases con el capote, los servicios del ayuntamiento preparando una prueba de triatlón, gente en las terrazas tomando cañitas, colas ingentes para entrar en el Zoo,... y son solo las 10.30.


Saliendo de la casa de campo está muy bien señalizada la vía pecuaria que sale por la cañada de las Carreras hacia La Finca, dejando el lujo de sus casas y el campo de golf a ambos lados, cruza la M-40, sigue por la Cabaña hasta llegar a Monte Claro.


Aquí se toma un camino de grava-piedras que da servicio al canal de Isabel hasta llegar al cruce de un puente en paralelo con unas tuberías, donde me encuentro con la gente de Ciclistas Lago, que vienen también desde la casa de campo. Nos hacemos unas fotos y alucino con el buen rollo que llevan, van también dos chicas bikers, que son las que mejor parecen pasárselo.
Ya sólo queda la bajada hasta el río y la llegada por Villafranca del Castillo hasta Villanueva, donde me está esperando Rodri con el bichín.

Vega parece que tiene sueño, pero se mantiene todo el paseo en bici agarrada a la silla y mirando el camino. Los que vamos disfrutando somos Primo y yo, que en cada bache intentamos que reaccione, pero la tía va como si fuera en autobús.

Se nos ha hecho tarde y para no salir tarifando con las parientas damos una pequeña vuelta por la alameda y nos despedimos en Villafranca. La vuelta la hago por el mismo camino, no es momento de investigar con la hora que se me ha hecho.



El camino de retorno se me hace más corto, salvo los primeros kilómetros de subida hasta Majadahonda el resto es bajada, ya se divisan las torres. Sigo hasta la casa de campo y en cassita a la hora de comer.

 72 km de ruta que han merecido la pena aunque sea sólo por la compañía.


















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